¿Cómo se lo hago saber?

Cómo se lo dejo saber? - Relato erótico BDSMAbres la puerta. Puedo sentir que mis bragas están húmedas de emoción, me pregunto nerviosamente si ya puedes oler mi sexo. Me jalaste de los brazos hacia ti, en un abrazo (tal vez un poco nervioso) para darme la bienvenida. Por una vez no quiero charlar, me inclino y te beso con dureza, empujandote contra la pared, sorprendiéndote con mi espontaneidad. Mordiendote el labio y respirando, ambos gemimos ligeramente mientras tus manos vagan hacia mis pechos y luego mi culo. Rompes el beso con una sonrisa y me preguntas si me gustaría ir arriba. Me apresuré a lanzar mi abrigo y zapatos. “No, dame un minuto primero. Te he enviado un e-mail, echale un vistazo y luego sube las escaleras y me encontrarás”, le digo. Agarrando mi bolso corro escaleras arriba nerviosa y emocionada.

En el correo electrónico le había enviado un enlace, a una historia erótica. El tipo que me pone cachonda en unos pocos minutos.

Una vez en la habitación a oscuras empiezo a desnudarme, hasta que me quedo sólo en mis bragas de encaje y mis medias negras francesas. Reviso mi maquillaje por última vez, quiero lucir perfecta para ti. Saqué de mi bolso el vibrador, unas esposas de mano y una máscara para los ojos. Después de esposarme las manos por delante me subo a la cama. Tirando de la máscara hacia abajo, cubriendo mis ojos me extiendo, de espaldas con los brazos por encima de mi cabeza, esperando. Me siento muy expuesta en la oscuridad debajo de mi máscara, soy consciente de mi pecho subiendo y bajando, con respiraciones rápidas. Esfuerzo mis oídos tratando de escuchar dónde estás. Poco a poco empiezo a preocuparme de cómo podrías reaccionar. Vuelvo a pensar en nuestras sesiones anteriores, la forma en que tirabas de mi pelo, cómo me follabas con tu mano en mi garganta y lo dominante que podías ser. Cómo en la primera vez me empujaste sobre el sofá, como me ordenaste mejores posiciones para poder comerme. Entonces pienso más en general, de lo mucho que confío en ti. Sé que me cuidas y respetas como un amigo. Como yo te cuido y respeto.

Cómo quiero cederte el control, sólo por una o dos horas. Cómo quiero que me uses, como un objeto, te burles de mí, me humilles y me llames nombres. Quiero decirte que fantaseo acerca de las cosas que me hacen sentir avergonzada. Pero confío en ti lo suficiente y quiero que me ayudes a hacer de estas cosas más que una fantasía. Si tu quieres. Cómo me gustaría ayudarte a realizar cualquier fantasía que puedas tener con la tranquilidad de saber que no voy a juzgarte.

Sonidos en la escalera me distraen de mi línea de pensamiento. Oigo la puerta abrirse, tomo aliento y soy consciente de tu presencia en la habitación. Siento tus ojos beber de mi, en mis entrañas me pregunto cuál será su reacción. Sé que me encuentras atractiva, pero ¿Me encuentras atractiva? Mi coño se siente como si fuera fuego, estoy tan desesperada por que me toques, me retuerzo un poco. Tu caminas otra vez, siento que te sientas en la cama. De repente siento que la máscara se desliza fuera. Mis ojos luchan para readaptarse a la luz. Me miras de una manera burlona, luego dices: “¿Estás segura de que esto es lo que quieres? Podrías haber simplemente hablado conmigo …”.  Miro hacia abajo sonrojada, te he dicho mucho acerca de mí, pero de esto, yo no podía encontrar las palabras para contártelo.

¿Sabes cuánto quiero sentir tu polla enterrada profundamente dentro de mi coño? Después de una pausa te miro a los ojos. “Confío en ti. Tócame” La petición llega en un susurro. Mirándome a los ojos llegas abajo, apartas mis bragas y tocas mi coño que gotea de caliente. Estoy tan mojada y excitada, tus dedos rozan mi clítoris tan suavemente mientras dibujas el arco de mi coño. Un suave gemido lujurioso escapa de mis labios mientras mis párpados aletean y yo arqueo mi espalda involuntariamente. Una subida rápida de tus cejas me regala su sorpresa al encontrar que estoy tan mojada y con tantas ganas. Mueves tus dedos en mi boca, los chupo girando suavemente mi lengua alrededor de ellos. Levanto la vista hacia ti sugestivamente. Tu sonríes mientras tiras de la máscara por encima de mi cara. Estoy tan aliviada, me siento reconfortada, aceptada y desesperada por complacerte.

De vuelta en la oscuridad siento que me giras boca abajo. Suaves dedos mueven los pelos de la nuca de mi cuello. Te inclinas y susurras “Me gustan tus medias”. Poco a poco empiezas a explorar mi espalda con besitos, desde mi cuello hasta mis hombros. Piel de gallina. Siento como tu polla sobresale de tus pantalones vaqueros a medida que te mueves, pienso en lo mucho que me gustaría tener tu polla en mi boca. Tus besos continúan por la parte baja de mi espalda hasta mi culo. Me das un azote juguetón que me pilla desprevenida, el leve pinchazo hace que los besos que siguen parezcan más dulces. Impaciente me giras y me pones sobre mi espalda. La cama cruje levemente mientras te pones de pie. Escucho el susurro de la ropa que se retira apresuradamente. Entonces un zumbido. Debe haber encontrado mi vibrador. Sonrío con aire de culpabilidad. El frío metal me presiona los labios a medida que empujas el vibrador en mi boca. “Quiero saborearte” gimo. Tu te ríes según mueves el vibrador alrededor de mis pechos, mis pezones se enduren enviando sondas de placer a mi palpitante coño. “Buena chica” susurras. Utilizando el vibrador como un lápiz dibujas una línea serpenteante hacia abajo de mis pechos, redondeando mis costillas y más allá de mi ombligo. “Eres tan jodidamente sexy” dices deslizando rápidamente el vibrador hacia mis bragas asegurandote de apretarla contra mi clítoris. Estoy tan excitada, las vibraciones me hacen gemir y retorcerme de placer. Soy vagamente consciente de los sonidos que haces al desvestirte. De forma rápida quitas el vibrador.

Traes mis brazos hacia abajo y me acomodas de modo que quedo de espalda, con la cabeza colgando a un lado de la cama. “¿Qué quieres?” preguntas en voz baja.

“Quiero tu polla en mi boca”, te digo en voz baja “Perdón”

La anticipación me está matando. “Quiero tu polla en mi boca, por favor, señor” Hay una pequeña pausa “…¿por favor?”

Lentamente pones tu polla en mi boca, tus manos sujetandome la cabeza me ralentizan según trato de tomar con avidez su longitud por mi garganta. Golpe a golpe el tempo aumenta y tus manos guian mi cabeza y me deja saber que estás al mando. Esto hace que mi coño se empape. De repente tiras hacia atrás, supongo que no quieres acabarte demasiado pronto.

Tus manos me guían por lo que estoy de rodillas en el borde de la cama frente a la ventana. Mis manos todavía están esposadas y mi cabeza apoyada sobre la cama, con el culo al aire. Lentamente quitas mis bragas y las dejas alrededor de mis rodillas. Un parche húmedo brillante evidencia mi deseo de ti. Mi coño y culo están completamente expuestos a ti, es una sensación emocionante. Tus dedos trazan líneas en mis muslos arrastrándose lentamente hacia mi coño. Estoy jadeando en la lujuria. “Estás tan mojada, perra” me gruñes.

“Quiero que me folles” es lo único que atino a responder. Una mano agarra fuerte mi culo. Mueves el dedo desde mi clítoris hasta mi culo, sumergiendo suavemente tus dedos en mi vagina. Un golpe rápido en mi culo y luego besos alrededor de mis muslos hasta que encuentran su camino hacia mi clítoris. Me lames suavemente haciéndome gritar de placer cuando comienzo a sentir un retumbar profundo dentro de mí. Tocas mi clítoris con el dedo y tu boca se mueve hacia mi coño. Se siente increíble como tu lengua y tus dedos follan mi coño cada vez más duro. Todo se detiene de repente. Siento algo frotando contra mi coño húmedo, me doy cuenta de que es tu polla. “Por favor, fóllame, quiero ser tu puta”, ruego una y otra vez. La sensación de tu polla frotando mi clítoris es tan intenso. Poco a poco empujas dentro de mí.

Te siento, grande y duro dentro de mí. Gimo incontrolable a medida que siento que me llenas. Tus dedos aprietan mi trasero. Tu exhalas a medida que empujo de nuevo hacia ti, obligando a ir tan profundo como puedo ir. Agarras mi pelo, usandolo casi como riendas. Es tan erótico. Después de unos cuantos golpes sacas tu polla y me das la vuelta sobre mi espalda. Tomas la máscara y sueltas mis manos y antes de saber lo que está pasando me coges de los tobillos empujandolos sobre mi cabeza, clavandome la polla recta en mi coño. Con mis manos finalmente libres por fin puedo aferrarme a ti, nos miramos a los ojos a medida que me follas locamente. Comienzas a reducir la velocidad. Agarras mis muñecas y me sujetas a la cama. Lentas penetraciones profundas. Suavemente te aparto y te pido que te sientes en la silla de la esquina. Me siento en el medio de la cama y empiezo a jugar conmigo  misma, cierro los ojos e imagino que estoy sola y lentamente me llevo al orgasmo pensando en todas las cosas que acabamos de hacer. Tiemblo mientras me miras.

Cuando por fin vuelvo a la Tierra te miro aún sentado en la esquina. Nos sonreímos el uno al otro, cualquier vestigio de la autoconciencia se ha ido. Te miro acariciandote la polla, me muerdo el labio con anticipación. “Ven aquí”. Tú mandas, leeyendome la mente. Quiero hacer que te corras tanto. Salto de la cama y empiezo a gatear hacia ti. Te pongo al borde de la silla y empiezo a lamer tus bolas. Te relajas en la silla disfrutando de la sensación de la lengua y los labios, mientras me miras tratando de complacerte. Al moverme hacia tu polla dura te pones de pie y me quedo de rodillas. Tomo la cabeza de tu polla con mi lengua. Me agarras del pelo y frotas tu pene en mi cara. Me hundo en la humillación. Entonces de repente me follas la cara, usandome totalmente. Justo antes de correrte paras. Me arrastras y me empujarme hacia la cama.

Te acuestas de espalda. “Fóllame” ordenas. Con las piernas temblorosas me subo encima tuyo y bajo lentamente sobre tu polla, jadeando de placer. Aprietas mis tetas con rudeza, chupando y mordiendo al tiempo que sientes los espasmos de mi coño alrededor de tu polla. Empiezo a mover mis caderas, disfrutando de la exquisita sensación que tu polla está creando en mi coño y froto mi clítoris contra ti. Finalmente decides que ya es suficiente. Con una mano levantas mi trasero un par de pulgadas. Tu otra mano agarra mi garganta, mientras me penetras duro. Ambos gritamos de placer mientras tu orgasmo te golpea. Tus ojos se dan vuelta al empujarme bien cerca de ti. Muelo mis caderas contra ti, tratando de ordeñar hasta la última gota de semen.

Exhausta me subo encima. Me arrastro hasta tu reblandeciente polla y la lamo y chupo suavemente, limpiándola con mi boca. Me ayudas a incorporarme y me ofreces un vaso de agua, luego me abrazas fuertemente mientras recuperamos el aliento. “Gracias” es todo lo que puedo decir. Estoy cansada y dolorida, pero tan satisfecha.

(Relato extraído y traducido de Literotica.com)

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